No es raro en las carreteras actuales, principalmente en las zonas de montaña o bosque, y particularmente en el fulgor de la noche, al tratarse de zonas poco iluminadas, nos haya sobresaltado una sombra que, fugaz, pasa de un lado a otro de la carretera sin mirar y con la suerte de su destino echada.

Esa figura no es otra que la de un animal que, viendo su camino cortado por otro de cemento e hierro, se atreve a aventurarse con el fin de retomar su destino, sin tener consciencia de las graves consecuencias que pesan sobre su integridad. Sin embargo su falta de conciencia puedes acarrear nefastas consecuencias para la persona que se lo encuentra de frente mientras conduce su vehículo.

Casos de Lesiones por animales en carretera

Recordamos, por ejemplo, los hechos acontecidos en una Sentencia de la Audiencia Provincial de Málaga (SAP de Málaga, Nº 1088/2014 – Seccion 4) según la cual un perro irrumpió en plena autopista, generando un accidente múltiple que provocó numerosos daños en los usuarios de ésta, que reclamaron masivamente responsabilidad por daños.

El fallo derivó en la condena al concesionario por no acondicionar sus instalaciones con las medidas necesarias para evitar riesgos como el acontecido.

Si bien ello no nos desvía del tema que implica la inesperada aparición de animales, ya sean domésticos o salvajes (en su gran mayoría) en la mayor parte del entramado vial español. Muchos de ellos han visto interrumpida su ruta por la construcción de carreteras, y la manera mas fácil de volver a ellas es cruzar imprudentemente las autovías y carreteras convencionales, ya de por si peligrosas, incluso en los momentos en los que la afluencia de coches disminuye en relación a la hora del día en que se trate.

Suele ser en esos momentos en los que tanto el animal como el conductor del vehículo pecan de exceso de confianza al pensar que, en esos momentos de bajo nivel de actividad, se hallan solos en la carretera.

En el caso del conductor, la velocidad con la que aparecen los animales, su tamaño,… son las causas más comunes de colisión. Para los animales, el problema radica principalmente a la luminosidad de los focos de los coches, que unido a la velocidad de conducción, suelen provocar confusión en la criatura que, normalmente suele quedarse inmóvil ante su irreversible y fastuoso destino.

En la gran mayoría de casos, con el fin de evitar al animal, el conductor suele pegar un volantazo y lo normal es que en muchos casos acabe saliéndose de la carretera, o chocando contra otros coches o con el instrumental de señalización.

Estamos, por tanto, ante uno de los mas graves peligros de las carreteras  nacionales y sobre todo de las comarcales, que no es otro que la irrupción de animales de relativa envergadura, tales como ciervos y jabalíes que invaden la calzada interponiéndose en la marcha de los vehículos, causando frecuentes accidentes que generan, no solo graves daños tanto materiales como físicos (que han acarreado incluso víctimas mortales), sino que, además del sobresalto y del consecuente disgusto por los daños sufridos, el conductor tendrá que asumir las consecuencias de este hecho que la Administración ha considerado como previsible, a tenor de numerosos anuncios, a adquirir una extrema destreza en la conducción y mantener la máxima atención al volante, especialmente en las vías que puedan considerarse de especial peligrosidad, como suelen ser las anteriormente citadas.

Accidentes con Lesiones por animales en carretera

Lo importante antes que nada es la salud, ya no tanto la del animal, sino la de las propias personas siniestras, es decir, los pasajeros o terceros. Habrá que llamar al 112, para que envíen una ambulancia para atender a los heridos, o a la guardia civil para advertir del accidente de tráfico y la peligrosidad de animales sueltos en la zona, o para advertirles que existen deficiencias en la señalización o el vallado, puesto que tras el parte de las autoridades se intentarán subsanar las deficiencias, preferentemente para evitar más accidentes, así como para evitar posibles responsabilidades exigidos por parte de la Administración a la figura del conductor.

Es importante llamar a la Guardia Civil para poder luego también solicitar las actas del accidente. Su importancia también radica en que, se podrá montar un investigación para averiguar si el animal se escapo de algún coto privado (Ver: Daños causados por animales y los cotos de caza), lo que puede eximir también al conductor si se demuestra que es el caso (hay que añadir que cada Comunidad Autónoma varia su regulación en materia de caza y cotos de caza).

Subrayar la importancia de testigos, y actas y documentos tanto fotográficos (del lugar del accidente), como escritos (relación de daños con el accidente a tenor de informes médicos de posibles intervenciones o medicamentos post-traumatismo, de la ambulancia que transportó a los heridos un hospital para ser atendidos, facturas de la reparación de desperfectos materiales,…) documentos que permitan eximir de responsabilidad al conductor para con la Administración, y que faciliten una posible cuantifiquen una posible indemnización de demostrarse que pudo existir culpa de la Administración debido a mala señalización de la zona del siniestro.

De momento nos hemos centrado únicamente en animales salvajes, aunque eso no significa que en zonas urbanas con animales domésticos, como por ejemplo, el perro que escapa de su dueño y corre hacía la carretera.

La forma de reclamación es similar, sin bien, aquí no se va contra la Administración, sino contra el dueño de ese animal que debió tenerlo atado, y para cuya escapatoria fortuita no existe obligación de señalización alguna en poblado.

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