Según un informe llevado a cabo por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 23% de las víctimas mortales derivadas accidentes de tráfico en 2016, a nivel mundial, fueron motoristas, de los cuales el 9% se derivaron de Europa. Ello ha convertido a los motoristas en los usuarios de vehículos más vulnerables de todos.

Accidentes graves de motoristas en España

En España la siniestralidad en este  tipo de usuarios se ha duplicado desde el año 2004, pasando del 8% en 2004 al 18% en 2016, si bien es cierto que en el primer balance de la Dirección General de Tráfico (DGT) sobre los accidentes de motos interurbanos ocurridos en 2016 han fallecido 10 motoristas menos que en 2015, quedando un total de 214 según los datos provisionales de muertos a 24 horas de producirse el siniestro.

Pero tampoco es menos cierto que, centrándonos en cifras totales –accidentes urbanos e interurbanos a 30 días- observamos que los conductores y pasajeros de motocicletas fallecidos en accidentes de tráfico pasaron de 287 en 2014 a 329 en 2015, siendo 247 en carreteras y 82 en ciudad.

Principales causas de accidentes graves de motoristas

Ahora sabemos las consecuencias, pero ¿dónde se hallan las causas de la alta tasa de siniestralidad en los usuarios de motos?. He aquí algunas de ellas:

Si bien las motos ofrecen importantes ventajas a la hora de circular y aparcar en una ciudad debido a su practicidad, no es menos cierto que el riesgo de sufrir un accidente es mas elevado debido a la menor estabilidad del vehículo, pues que recordemos que, en su gran mayoría, son vehículos de dos ruedas (recordemos que existen de 3) y la única forma de apoyo es con las piernas de conductor.

Importante es también la falta de protección que ofrecen este tipo de vehículos a sus usuarios, y es que apenas cuentan con elementos de seguridad pasiva y en caso de caída, no hay carrocería que proteja al conductor o pasajero: sus cuerpos absorberán la mayor parte de la energía del impacto, donde la zona mas protegida será únicamente la cabeza, gracias al caso (siempre que esté bien revisado), aunque no muchas veces se libra uno de alguna contusión.

Eso sí, ello no les salva de los choques derivados de la falta de distancias entre vehículos, o su dificultad para ver muchas veces la moto en los laterales de los coches (si van rápido, por lo que es muy importante frenar de forma progresiva e indicar una parada con antelación dando varios toques al freno para avisar a los conductores que van detrás), así como en los cruces y cambios de dirección.

Otra causa de fallecimiento entre motoristas son los deslizamientos, sobre todo si las condiciones meteorológicas son adversas, que a gran  velocidad pueden acabar con la decapitación del conductor en los guarda-raíles o el ser atropellado por otros coches.

 Se debe también prestar mucha atención a posibles manchas de carburante en el suelo pues, junto con la inestabilidad de la moto, pueden llevar a serios resbalones

Por último, se debe prestar especial atención a los pasos de peatones pues pueden convertirse en zonas de colisión si la pintura blanca no ha sido tratada para reducir los deslizamientos, en especial si están mojadas, o no se aprecien bien desde lejos.

Por el hecho de ser vehículos pequeños  es muy probable que muchos automovilistas no detecten su presencia en calles o carreteras y ello supone un riesgo añadido al tener que cruzar con vehículos más grandes. Asimismo la practicidad de la misma puede llevar a exceso de confianza o falta de concentración por parte del usuario, ya que puede calcular más los adelantamientos, el pasillo entre coches, la velocidad a la que debe realizarlo para que no le abran puertas o se cruce algún peatón,…

 Todos estos factores de riesgo se agravan si el motorista sobrepasa excede la velocidad permitida, bebe alcohol o se droga antes de ponerse a los mandos, no usa casco o no circula con el equipamiento apropiado (guantes, botas, pantalón y chaqueta con protecciones), aunque cada vez los usuarios se conciencian mas sobre su utilización. En 2016, de los 214 fallecidos, únicamente 4 de ellos no llevaban el casco al producirse el accidente.

Por otro lado, comparado con los motoristas, se aprecia que el conductor de un ciclomotor tiene más riesgo de sufrir un accidente en ciudad, la única zona donde le está permitido circular.

Se determinaron 21 fallecidos en ciclomotor en el año 2016, seis menos que 2015. Al contrario de lo que ocurre con las motos, la evolución de la siniestralidad de los ciclomotores presenta datos positivos ya que han pasado de representar el 8% de los fallecidos en 2004 al 1,8% en 2016.

Casos de accidentes graves de motoristas

A modo ilustrativo nos encontramos con la STS Nº 598/2011, EN SU SALA 1ª, DE LO CIVIL, DE 20 DE JULIO DE 2011 la cual tiene su origen en el accidente de circulación ocurrido en noviembre de 2001 en la carretera LU-212 (Taboada-Monterroso) cuando se produjo la colisión entre la motocicleta de la parte actora (posteriormente recurrente), y un tractor agrícola. Además, a consecuencia de la colisión, la motocicleta salió despedida y chocó contra un tercer vehículo, que se hallaba estacionado en el margen de la vía.

Tanto el propietario de la moto, como el vehículo tercero, se querellaron exigiendo indemnización por daños materiales, en ambos casos; e individualmente, la aseguradora del motorista exigió también responsabilidad por daños y perjuicios físicos al provocarle una invalidez permanente absoluta por el accidente, que le obligó a pedir la invalidez profesional originadas por las lesiones le han quedado a consecuencia del incidente, debiendo ser indemnizado por ambos conceptos debido a que se pagan primas diferentes por ellos.

Si bien se estimó parcialmente la demanda, reconociéndole únicamente la invalidez permanente, cifrada en unos 50 000 euros, debiendo pagar la compañía de seguros del demandado los intereses fijados en el art. 20 de la Ley de Contrato de Seguros desde la fecha de sanidad, no desde la fecha del accidente.

 

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